Un migrante venezolano que fue deportado por el Gobierno de Donald Trump a una prisión de máxima seguridad en El Salvador, decidió emprender una demanda, tras ser liberado.
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Se trata de Neiyerver Adrián León Rengel, barbero de 27 años, fue uno de los 252 migrantes venezolanos deportados y enviados en marzo al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador después de que Trump invocara una Ley de enemigos extranjeros del siglo XVIII contra miembros de la pandilla Tren de Aragua.
León Rengel fue liberado el 18 de julio como parte de un canje entre Venezuela y Estados Unidos. Y ahora vive en Caracas, reseñó France24.
El Democracy Defenders Fund (DDF) y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos introdujo a su nombre una reclamación administrativa contra el Departamento de Seguridad Interior (DHS). Es el primer paso para una demanda.
«Vamos a llevar el caso directamente hacia un juez para hacer la demanda contra el presidente Donald Trump y todo su núcleo de trabajo», dijo León Rengel a la AFP en su casa en Venezuela.
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«Todo este tiempo que no supimos de nuestra familia, ¿quién nos lo paga? ¿Cómo hacemos nosotros para todo lo que teníamos, que perdimos? ¿Cómo lo recuperamos?».
Trascendió sobre este caso que León Rengel quiere que su historia criminal quede limpia, pero también «algún otro tipo de compensación (…) dinero».
«Esto que ellos nos hicieron que lo paguen porque fue algo que no era justo», insistió. «El sufrimiento de mi madre y mi hija» que viven en Venezuela.
«Si ellos fueran (sic) investigado a cada una de las personas entonces no nos llevaban al Cecot».
Además indicó que «muchos» de sus compañeros de confinamiento «piensan sumarse a esta acción».
«NOS TRATABAN COMO ANIMALES»
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron a León Rengel el 13 de marzo, el día de su cumpleaños, en el estacionamiento de su apartamento en Irving, Texas (sur), se lee en la reclamación.
León Rengel presentó la documentación que demostraba que tenía estatus de residencia temporal y su cita migratoria programada para 2028, añade, pero los agentes estimaron que sus tatuajes eran una prueba de afiliación al Tren de Aragua.
«Le mintieron, diciéndole que lo enviarían a su país» cuando en realidad «durante más de cuatro meses, Rengel languideció en El Salvador», donde «sufrió abuso físico, verbal y psicológico».
«Uno no podía hablar, reírse o hacer nada dentro de la celda porque todo era golpe, grito», dijo León Rengel.
«Nos trataban como animales y no es justo todo eso que nos hicieron y que vengan ellos y quieran lavarse las manos como que si no ha pasado nada», agregó.
La demanda precisa golpes en el pecho y estómago.
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