En un pequeño apartamento de un conjunto de viviendas sociales cerca de Caracas, Adriana Briceño sostiene lo que a simple vista parece un pedazo de basura, pero en el viejo envoltorio de una barra de chocolate está escondido un mensaje. Las palabras garabateadas fueron escritas por su hijo y están dirigidas a Ángel Godoy, padre del adolescente y esposo de Briceño, mientras Godoy estuvo preso en la infame cárcel venezolana del Helicoide. «Aquí esto para que te endulces», dice la tinta azul. «Te amamos» eran algunos de los textos. Construido…
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