¿Votos por descuentos? La estrategia que sacude a Economía UCAB y enciende alarmas éticas
Lo que debía ser una elección estudiantil centrada en propuestas académicas y representación gremial terminó convertido en el epicentro de una polémica que ya divide a la Escuela de Economía de la UCAB.
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La agrupación Escala, liderada por David Ricardo Uzcátegui Guerra, ha impulsado una campaña basada en descuentos, beneficios comerciales y una tarjeta de afiliación, una estrategia que muchos dentro de la universidad describen como “clientelismo estudiantil con envoltorio corporativo”.
La pregunta que recorre pasillos, chats y grupos de estudio es tan directa como incómoda: ¿Esto es una elección universitaria… o un Black Friday electoral?
En lugar de discutir sobre profesores, currículo, pasantías, digitalización o defensa gremial, la campaña ha girado hacia un terreno inesperado: promociones, alianzas comerciales y descuentos. Y allí es donde estalla la crítica.
Porque cuando una campaña deja de vender ideas y empieza a vender incentivos, el mensaje es claro: no buscan convencerte, buscan captarte.
Y eso, en términos políticos, tiene un nombre que en Venezuela conocemos demasiado bien: clientelismo, aunque sea en versión estudiantil y con estética de startup.
El punto más picante —y más serio— no es el descuento. Es la base de datos.
Para acceder a cualquier sistema de beneficios, los estudiantes deben registrarse. Y registrarse significa entregar:
En un país donde la manipulación de datos ha sido herramienta política durante años, la comunidad universitaria exige respuestas claras:
Porque si la campaña construye una base de usuarios en lugar de una base de votantes, la frontera ética se vuelve peligrosamente borrosa.
La polémica ocurre en la Escuela de Economía, donde se estudia —precisamente— cómo los incentivos alteran decisiones, cómo se manipulan preferencias y cómo funcionan los mecanismos de dependencia.
Por eso la crítica no es emocional. Es conceptual.
¿Se está formando ciudadanía y profesionales universitarios o consumidores dependientes de beneficios? ¿Es una propuesta diferente a la realidad nacional?
Una representación estudiantil existe para defender derechos colectivos, no para operar como un club de descuentos. Por eso la pregunta que más duele dentro de la UCAB es esta:
Si una campaña necesita regalar beneficios para atraer votos, ¿sus ideas no bastan?
Si la propuesta es seria, innovadora y bien intencionada, debería responder sin rodeos:
Mientras no haya respuestas, la sospecha crece.
La universidad es un laboratorio democrático. Lo que se normaliza allí, se replica luego en el país.
Si la política estudiantil aprende que los votos se ganan con descuentos, afiliaciones y recompensas, el mensaje es devastador:
Que la representación no se gana con ideas, sino con incentivos. Que la política es transacción, no convicción. Que el voto tiene precio.
Y esa es exactamente la lógica que ha degradado la política venezolana durante décadas.
La UCAB tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de marcar un límite. Porque si en una Escuela de Economía se premia el clientelismo, ¿qué queda para el resto del país?
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